
Mejora continua, la única tarea del temario PMP que no tiene verbo
The PM Architect7 min de lecturaConceptos
De las 26 tareas del temario del PMP de julio de 2026, 25 empiezan con un verbo. Desarrollar, gestionar, planificar, evaluar. La que falta se llama mejora continua, a secas, y es la sexta del dominio Entorno de negocio.
Puede ser un simple azar de redacción, y no le voy a cargar a un verbo ausente más de lo que aguanta. Sin embargo, esta tarea merece una lectura atenta por otra razón, porque, a diferencia de sus vecinas de dominio, no estaba como tarea en ninguna parte del temario anterior.
De dónde salió
La historia de las tareas que cambiaron de dominio la contamos en el post de Business Environment, junto con el salto del 8 al 26 por ciento. Aquí interesa una sola.
En el temario de enero de 2021 ninguna tarea se llamaba así. Las lecciones aprendidas aparecían dispersas dentro de tres tareas de Procesos. En la del presupuesto y los recursos servían para estimar el presupuesto, en la de la metodología figuraban como ejemplo de práctica iterativa e incremental, y en la del cierre eran una actividad más antes de apagar la luz. Lo más parecido a mejorar estaba en la tarea de calidad, que pedía recomendar opciones de mejora a partir de las brechas de calidad.
Es interesante notar lo que eso significa. Las lecciones eran un insumo o un trámite de otra cosa. Hoy tienen tarea propia, y el temario advierte que cada examen incluye preguntas sobre todas las tareas de cada dominio.
Tres habilitadores y un saco de grano
Son tres, y conviene leerlos como están escritos. Utilizar las lecciones aprendidas. Ayudar a asegurar que los procesos de mejora continua estén actualizados. Actualizar los activos de procesos de la organización.
Fíjate en lo que no dice. Ninguno habla de recoger ni de documentar. El temario define los habilitadores como ejemplos ilustrativos y no como lista exhaustiva, así que recoger sigue siendo parte del oficio, pero lo que eligió nombrar acá empieza después, cuando la lección ya existe.
Piénsalo como la semilla que se aparta. Al terminar la cosecha, quien trabaja la tierra no se come todo el grano. Separa una parte para la temporada siguiente, y lo hace justo cuando está cansado y quiere cerrar el granero. Una lección aprendida es ese grano apartado. Pero un saco lleno no es una siembra. Utilizar la lección es volver a ponerla en la tierra, actualizar los procesos es cambiar la manera de arar después de lo que enseñó la temporada, y actualizar los activos es llevar el saco al granero común, para que siembre mejor un vecino que nunca pisó tu campo.
La tarea y sus tres habilitadores son los del temario oficial del PMP, edición de julio de 2026, traducidos del original en inglés. El orden del ciclo es lectura nuestra.
Qué pide cada uno
El primero es un verbo de uso. Adrian Abramovici lo planteó en PM Network en 1999 con una exigencia que sigue siendo incómoda. Todo equipo nuevo debería revisar las lecciones disponibles, y su dirección debería demostrar que las leyó presentando un plan de cómo las va a aplicar. En un proyecto de varias fases, además, el equipo revisa las de la fase anterior y actúa sobre ellas, sin esperar al final. Lo que queda escrito para el cierre lo vimos en el post del cierre del proyecto, y aquí importa lo contrario, la lección que se usa mientras todavía sirve.
El segundo mira los procesos. Para Abramovici, las lecciones son una fuente de retroalimentación para la mejora continua, porque suelen señalar qué procesos y procedimientos existentes hay que mejorar y cuándo hace falta uno nuevo. Ten cuidado con una vecina, porque la tarea de calidad del dominio Procesos tiene un habilitador que dice implementar la mejora continua. Nuestra lectura es que aquella mira el entregable y esta mira la manera de trabajar de la organización, pero el temario no traza esa frontera, así que tómala como ayuda de estudio.
El tercero es el que le da sentido a los otros dos. Mustafa Dülgerler y Marco Negri, en un trabajo del congreso de PMI de 2016 en Barcelona, describen dónde termina casi toda lección bien documentada, en una base de datos que funciona como agujero negro y que nadie consulta cuando arranca el proyecto siguiente. Su remedio es incorporarla a listas de verificación por tipo de entregable, y también a plantillas, procedimientos e indicadores. Lo dicen con una frase que vale el artículo entero, si una lección no está en la lista de verificación correcta, no la has aprendido. Eso es actualizar un activo de procesos.
Cómo se reconoce en una pregunta
Las dos situaciones que siguen son de elaboración propia, para mostrar el razonamiento, y el formato del examen lo cubrimos en cómo es el examen PMP en 2026.
Vas en la segunda fase de un proyecto y aparece el mismo retraso con un proveedor que ya sufriste en la primera. La lección está registrada. Las alternativas te ofrecen volver a registrarla con más detalle, dejarla para la retrospectiva final, escalar al patrocinador, o revisarla con el equipo y cambiar ahora la forma de trabajar con ese proveedor. La correcta es la última. Las otras tres dejan el grano en el saco, y solo esa lo pone en la tierra mientras todavía hay temporada.
Segunda situación. Terminas el proyecto y descubres que la plantilla corporativa de evaluación de proveedores no incluye el criterio que te causó el problema. Puedes corregir tu copia, anotarlo en tu informe final o proponer la actualización a quien administra esa plantilla. La tercera es la que busca el tercer habilitador, porque tu copia se va contigo y la plantilla la usará el próximo proyecto.
Dos señales te orientan casi siempre. Desconfía de las alternativas cuyo verbo es registrar, documentar o archivar, y prefiere las que cambian algo que alguien va a usar. Y pregúntate quién se beneficia, porque si la respuesta llega más allá de tu proyecto, probablemente estás en esta tarea.
Lo que falta en el nombre
Quizás la redacción dejó esta tarea sin verbo por descuido. A mí me gusta pensar que el verbo lo pones tú, porque el temario nombra una condición que ningún documento produce por sí solo. La cosecha de un proyecto no se mide en el saco que queda en la bodega. Se mide al año siguiente, en el campo de otro.
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